En general una mujer que
ovula presenta menstruaciones regulares (cada 28-35 días), que duran
constantemente el mismo número de días y que generalmente presentan
algún síntoma que indica que va a menstruar (dolor en el vientre,
dolor de pechos, etc).
Cuando una mujer NO ovula, las reglas son muy irregulares, sobre
todo se presentan atrasos (de hasta meses).
Normalmente cada mes, crece una estructura circular, llena de agua,
que se denomina folículo, en uno de los ovarios. Esta estructura
contiene en su interior el óvulo (o huevo). El folículo va creciendo,
hasta que más o menos a la mitad del ciclo llega a medir unos 20 mm,
momento en el cual se rompe, produciendo la ovulación. Para que esto
ocurra se requiere de la participación de varias hormonas, que se
producen en la hipófisis, adrenal, ovario, tiroides, etc. Cualquier
desbalance en la producción de una de estas glándulas puede interferir
con la ovulación.
La forma más adecuada y práctica de confirmar si una mujer está
ovulando o no y si está ovulando bien, es mediante un seguimiento
folicular ecográfico. Este consiste en realizar un ultrasonido
transvaginal en ciertos días del ciclo para observar el crecimiento y
ruptura del folículo. Mediante este seguimiento podemos también
programar algunos tratamientos para aumentar la probabilidad de
embarazo, como la inseminación artificial o el coito programado.
Además nos sirve para comprobar la respuesta a los medicamentos que
usamos para inducir la ovulación.
Seguimiento folicular ecográfico.
A. Fase inicial del ciclo
B. Día 10 del ciclo
C. Día 12 del ciclo
D. Folículo post ovulatorio (cuerpo lúteo)
Una de las causas más frecuentes de problemas con la ovulación es
el Síndrome del Ovario Poliquístico (PCO), que consiste en un conjunto
de signos y síntomas cuyo denominador común es la anovulación (ausencia
de ovulación). Este síndrome se caracteriza por producir oligomenorrea
(menstruaciones poco frecuentes), hirsutismo (aparecimiento de vello
en las piernas, brazos y cara), acné, sobrepeso, cambios de coloración
en los pliegues del cuerpo (acantosis) y presencia de pequeños quistes
en uno o ambos ovarios, cuando se examinan con el ultrasonido. Se ha
visto que este síndrome está muy relacionado con la insulina ya que
las mujeres que lo padecen tienen cierta tendencia a la diabetes.
Otras causas que pueden influir la ovulación son trastornos
hormonales como el hipo o hipertiroidismo, la hiperprolactinemia (que
muchas veces va acompañada de secreción de leche por los pechos), las
situaciones de estrés crónico, el esfuerzo físico extenuante (como el
caso de programas de ejercicio muy exigentes), trastornos de la
alimentación (anorexia nerviosa, bulimia), etc.
El tratamiento depende mucho de la causa que está provocando el
problema